Escribo estas palabras en el tren entre Málaga y Barcelona con la esperanza de que me ayuden a organizar mis pensamientos. Quisiera poder ponerme a leer o a jugar algún videojuego para distraerme, pero en mi cerebro las ideas inician y se desarrollan una tras otra, sin parar, sobreponiéndose en un canon ensordecedor que no me ha dejado pegar ojo anoche.
Guadalindie tiene un poder inspirador tremendo.
Ser parte del evento el año pasado me terminó de confirmar que en las entrañas del desarrollo de videojuegos independiente yace un poder tremendo: una creatividad rompedora, subversiva y queer con un potencial infinito.1 Un brazo del golem que tenemos que construir para manifestar una nueva Realidad. Volver a encontrarme en Guadalindie este año, experimentar varios momentos e intercambios y que fuera tan igual pero tan radicalmente diferente esta vez, me ha llevado a reflexionar sobre varias cuestiones. Algunas serán obvias para cualquier persona que me conoce, otras son muy opacas y me costará muchísimo ponerlo en palabras… pero lo intentaré:
1. Quinns (People Make Games) y la miopía de la industria de los videojuegos X (Bator Sex Network + Copes i Bastos)
La cobertura periodística de People Make Games ha afectado la “industria de los videojuegos” en varias ocasiones, como cuando destaparon el lío de Roblox. Quinns hizo una charla MAGISTRAL2 donde habla sobre la visión limitada que tiene la industria y planteando que ampliemos nuestro lente desde el concepto de “Games” hacia “Play”; señalando que los videojuegos son solo una parte pequeña de un ecosistema de experiencias lúdicas que están interconectadas y se nutren entre sí.
Durante los últimos dos años años he estado involucrado en el proyecto Bator Sex, un proyecto educativo, de divulgación y construcción de redes interpersonales que nace en el seno de la subcultura online de los “bators” —personas que socializan a través de la masturbación— y se presenta como una forma alternativa de compartir intimidad y sexualidad más basada en los cuidados. A pesar de que ya existen algunos videojuegos basados en masturbación en solitario o compartida desarrollados por segmentos de la comunidad (en comunidades furry la mayoría, cero sorpresas); lo que más me interesa más en sí es el enfoque lúdico y comunitario que tiene el sexo en la comunidad bator.
Desde los años 80 existe el formato “jack off club” o “jacks”, que surgió como una respuesta a la epidemia de la SIDA. El formato sigue fuerte y hay muchísimos clubes jacks en Estados Unidos y varios en Europa, pero lo que estamos haciendo con el Bator Sex Network es diferente. Diferente en energía, en duración, en el tipo de lazos que se forjan, en el tipo de personas que atrae. De forma burda, un jacks es como irse de cruising y lo que nosotros hacemos es más como con picnic de amigues en el parque.
Traté de explicarlo lo mejor que pude en What is the use of a queer brotherhood?, pero en ultraresumen, no creo que podamos inventar una nueva realidad postcapitalista sin una revolución en nuestros modelos de intimidad y afectos, y el jugar, el “Play” del que habla Quinns es la clave para llegar ahí. Yo lo veo muy claro; es por eso que llevo más de 5 años involucrado en la comunidad, y en el último año comencé a organizar un evento local en Barcelona llamado Copes i Bastos, así como a dar apoyo a personas de confianza que quieren crear espacios similares en diferentes ciudades de Europa. Aunque Quinns no sepa nada de esto, oir su charla — que incluyó cosas como jubensha[wiki, youtube], LARP nórdico y Blaseball—, me hizo sentirme extremadamente entendido y validado en esta creencia. Encima yo ni sabía de qué iría la charla, todo esto me vino de la nada. Me voló la cabeza.
2. Chipzel nos dice lo que tenemos que sentir (odio a los tecno-oligarcas) X Colectivo TRUENO
La compositora de música chiptune para videojuegos Chipzel, responsable de bandas sonoras espectaculares como la de Dicey Dungeons, causó aplausos y vítores del público cuando en lugar de hablar directamente sobre componer música en Gameboys, lo usó como base para criticar sagazmente a los tecno-oligarcas con potencia de toda la consciencia política imbuída en una mujer lesbiana irlandesa.
Chipzel presentó paralelismos entre la destrucción de las comunidades de chiptune en Twitter tras su compra por Elon Musk – “the world’s richest crybaby” —, y el ataque contra la creatividad y la resiliencia humana que los magnates de la inteligencia artificial pretenden desatar sobre la población. Habló sobre la importancia de la parte humana “sucia/desorganizada”en el proceso creativo. Habló sobre la resiliencia de la comunidad de chiptune, su carácter anárquico, colaborativo e inquebrantable; y de cómo se reconstruye cada vez que tratan de destruirla. Habló sobre cómo la comunidad le había salvado la vida y le había dado propósito sirviendo como escudo y espada en un mundo hostil —los slides más vitoreados ponían “Chiptune Made Me Brave” y ”Videogames Made Me Gay”. Fue precioso. Una ataque contra el poder centralizado, una oda al ingenio humano y la resiliencia colectiva.
Al final de la charla me acerqué y le dije que me había sacado alguna lagrimita y que muchísimas gracias. Me abrazó. Después le pregunté sobre Mastodon y me dijo que sí, que tenía que ver cómo hacerlo. Le dije que podía hacer un puente de su Bluesky y me respondió: “Si, he oído sobre eso pero suena muy complicado” seguido por una carcajada y un “I don’t know, I’m gay”.
Esto me resonó con un evento de unos pocos días atrás. Un amigo me comentó que un adolescente que tutoriza está muy interesado en hacer videojuegos, pero que no era capaz de superar la primera ola de dificultad de motores como GameMaker o Godot, por lo que pagaría UNA LICENCIA DE CLAUDE. Rápidamente recordé la charla de Ariadna Vilasó en la 3ra Setmana del Videojoc sobre motores alternativos de desarrollo de videojuegos que incluye varios motores que no requieren programación. Le hice un resumen en inglés (porque la charla sólo está disponible en catalán) y se lo envié para que juntos fueran probando diferentes herramientas (y juegos de itch.io hechos con esas herramientas) para que el joven pudiera encontrar una herramienta que le gustara, y de paso, pudiera formar parte de una comunidad.
Desde Octubre del año pasado formo parte de Colectivo Trueno, un colectivo queer de tecnología en Barcelona. El objetivo más importante del colectivo es crear un espacio físico de reunión inclusivo y amable donde las personas queer puedan acompañarse y crear juntas. También queremos usar toda nuestra queer audacity para contribuir a que la gente se desenganche de Instagram y Tiktok, potenciando la autonomía digital y alternativas al Big Tech.
Si personas tan avispadas como Chipzel y mi amigo no han tenido acceso a esta información, es en parte porque no está siendo divulgada de una manera divertida y fácil, porque se queda en algunos guetos. Desde Trueno tenemos algunas ideas para tratar de paliar eso, y si eres queer y tienes alguna idea te invito a que te acerques y así desarrollarlas juntos. (Ari, si lees esto, vente a Trueno y hagamos un fanzinito sobre motores alternativos y luego un video tó guapo pa que ruede por redes).
3. Manifestando un aquelarre de Soñadoras del Videojuego X Red de Clubes de Juego
El año pasado fui a Guadalindie con mi marido Marc y un amigo, Adox. No conocíamos casi a nadie más. El evento fue increíble, pero no conocer a nadie hizo que fuera difícil por momentos. Por sugerencia (e insistencia) de un buen amigo me acerqué al stand de la revista LOOP y pregunté si aceptaban alguna pieza escrita. Long story short, terminé escribiendo lo que terminó siendo Better Dreaming, un texto rarísimo donde trato de manifestar un aquelarre de amigues.
¡Cuánto funcionó el Hechizo! Un año después llegué a Málaga acompañado sólo por Marc, pero en Guadalindie me encuentro a un montón amigos del Club de Joc de Cotxeres de Sants, de Sala Padró en Cornellá, del club online Foco Ludens e incluso de la redacción de LOOP. Con elles aprendí a hacer fanzines en la Llar de Joc [hice fanzinito del manifesto Bator Sex en castellano y catalán para Copes i Bastos, luego coordiné un fanzine colaborativo con el Club de Joc de Cotxeres] y participé en la Sant Jordi Jam [CMYordi, mi primer jueguito de jam!]. ¡Qué diferencia sentir que conoces la mitad del recinto! Cuántas horas de debates, charlas y risas hemos compartido con quienes eran sólo extraños hace un puñado de meses. ¡Qué alineados estamos y cuántos planes tenemos!
4. Espacios de resistencia X Alternativas X La iniciativa de Juno Menager = Síntesis
He estado tratando de conocer y aprender de diferentes iniciativas de resistencia. Mientras Marc y yo estuvimos en Guadalindie, mi otra pareja Viktor, se encontraba en el desierto de Monegros ayudando a montar Elsewhere, un evento alternativo de la comunidad burner — en la página de internet lo describe como “una semana en el desierto donde construimos una ciudad juntos”, luego la desmontan y no queda nada, es una locura. Viktor decidió ir para experimentarlo, pero también para investigar sobre organización de grandes eventos descentralizados.
Meses antes pasamos dos días en la “colonia ecoindustrial postcapitalista” Calafou durante el evento Hackeja la Terra, un encuentro sobre tecnologías anticapitalistas en un espacio anarquista. Allí, además de conocer el lugar, su historia y funcionamiento, conocí a uno de los desarrolladores de la herramienta Gancio, un software desarrollado en el hacklab underscore en Torino que sirve para mantener agendas de eventos para comunidades pequeñas (mira si hay una instancia en tu ciudad). Creo que deberíamos montar varios Gancios para salir de la pesadilla de Meta.
Por más subversión que se le quiera dar, las herramientas tecnológicas sirven principalmente para lo que fueron diseñadas. Si queremos crear un mundo mejor tenemos que crear nuestras propias herramientas y aprender de aquelles que ya tienen experiencia creando y refinándolas. Pero entendiendo profundamente qué estamos haciendo y por qué. Cuando hablo de herramientas tecnológicas también me refiero a formatos. Esto tiene muchísimo qué ver con videojuegos y Guadalindie.
La desquiciada (y brillante) desarrolladora indie Juno Menager inició hace unos meses un foro-debate —en una puta plantilla de Excel— sobre colectivizar los esfuerzos de los desarrolladores de videojuegos experimentales locales, encontrarles un nombre alternativo y bajo una misma bandera, reunirlos y crear nuevos circuitos de distribución. Creo que es clave. Es claro que las necesidades y objetivos, públicos, herramientas y pretensiones de estos desarrolladores tienen muy poco que ver con el videojuego comercial y chocan muchísimo con las ansias de profesionalización, pero también con la posibilidad de encontrar públicos sensibles. Estas obras suelen tener más en común con un poema o un ensayo que con Mario. Tengo amigues que “no juegan videojuegos”, que seguro que se zumbarían mil obras de estas, pero no les llegan porque están siendo engullidas e invisibilizadas por “la industria de los videojuegos”.
Aquí es donde converge todo: las charlas de Quinns y de Chipzel, la red Bator Sex, los “videojueguitos”, colectivo Trueno e incluso el mismísimo formato de Guadalindie. Esta es mi tesis:
Los formatos en sí también son tecnologías sociales. Facilitan la creación de diferentes dinámicas, lazos y estructuras sociales. Atraen a diferentes personas y crean diferentes realidades. Generan y requieren de diferentes herramientas. La conceptualización de un movimiento de personas alineadas tras un mismo fin también es una tecnología. Aunque dos cosas se parezcan pueden ser extremadamente diferentes. Tenemos que ampliar la mirada, abrir nuestra creatividad y comunicarnos con las otras periferias para poder generar y tejer las comunidades y las realidades que queremos habitar. Eso pasa también por idear diferentes estructuras económicas más alineadas, porque no podemos seguir viviendo en la precariedad, y las herramientas económicas del capital nunca nos van a favorecer.
5. Estoy cansado, jefe.
Cansado y desvelado. Yo, que pretendo ser tejedor, he acabado enredado en los hilos. Claramente toca recoger el ovillo y desenredarlo antes de seguir tejiendo. Tengo que descansar. He hecho demasiadas cosas este último año. Estoy frito.
Tengo algunas ideas de cómo se podrían ver en diferentes configuraciones, pero una red se teje entre todes. Si te interesa algunas de las iniciativas que he mencionado o conoces sobre otras que estén alineadas, si quieres hablar sobre ellas o ayudar a construirlas, por favor, acércate. Soy todo oídos. Y manos y pies, y corazón. No sé si nada de lo que he explicado tiene sentido, pero al menos está fuera de mi cabeza. Quizás ahora sí pueda dormir. Si llegaste hasta aquí, gracias por leerme.
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